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que me espera en una entrevista

¿Qué me espera en la entrevista de trabajo?

Es la pregunta que te vendrá a la mente nada más colgar la llamada en la que te citan para realizar una entrevista de trabajo. ¿Cómo será el entrevistador? ¿Hombre o mujer? ¿Qué actitud adoptará?

Vaya por delante decir que, independientemente de la persona que te espere al otro lado de la mesa, es fundamental llevar bien preparada la entrevista, porque esa parte depende enteramente de ti, así que como mínimo:

– Valora cuáles son tus puntos fuertes.

– Consigue información sobre la empresa.

– Viendo tu currículum, los datos que reúnas de la empresa y el perfil del puesto de trabajo, estudia las respuestas a las posibles preguntas difíciles .

El seleccionador de personal no debería entender la entrevista como una lucha, un tira y afloja entre dos partes; el aspirante, que acude a la batalla bien entrenado para mostrar solo su cara más profesional y alejarse de cualquier respuesta emocional, y el entrevistador, que tiene por misión sacar la verdad oscura y escondida del candidato.

La entrevista debería ser una oportunidad para compartir experiencias profesionales, de información, tras la cual el seleccionador debería poder tener los elementos necesarios para su toma de decisión, y el aspirante una imagen fidedigna de la empresa y del puesto de trabajo.

En cualquier caso, lo más probable es que el día de la cita te encuentres con alguna de estas clases de entrevistas:

La entrevista formal o seria

Es sin duda la entrevista de trabajo típica, que tiene lugar en un despacho de la empresa, rodeado de un clima serio y profesional, con roles muy marcados.

El entrevistador suele mostrarse distante y poco accesible, dejando claro su papel de director del evento, y no da pié a relajarse al candidato.

Este tipo de entrevistas están muy estructuradas, y las preguntas suelen ser de carácter cerrado, buscando una respuesta concreta y muy específica.

Lo mejor que puedes hacer es mantenerte en tu papel de aspirante, y seguir tu estudiado guión, mostrándote como un profesional eficaz, resuelto, sereno y comprometido con el proyecto.

Lo bueno de estas entrevistas es que las preguntas son fácilmente previsibles, de manual, por lo que puedes prepararlas con antelación a la cita.

La entrevista de confianza

Aquí el entrevistador adopta una actitud informal, creando un ambiente relajado y cordial. Muchas veces, la entrevista no tiene lugar en un despacho, sino que transcurre en otras estancias (incluso en una cafetería), o realizando una visita a las instalaciones de la empresa.

El seleccionador busca descubrir la cara más personal candidato, y obtener respuestas más emocionales, sin guiones marcados ni preguntas cerradas.

Debes mostrarte relajado,  accesible y cercano, pero sin olvidar nunca que estás en una entrevista de trabajo, y que el entrevistador quiere hacerse una idea clara de si tus capacidades personales y profesionales encajan con el perfil que requiere el puesto de trabajo ofertado. Saca a relucir los logros y habilidades que encajen con ese perfil, y no te extiendas en explicar los aspectos de tu vida privada.

Frecuentemente te formularán preguntas hipotéticas relacionadas con las funciones a desempeñar; muéstrate seguro y confiado en tus capacidades.

La entrevista de tensión

Sin duda es la más desagradable de las situaciones para el candidato, ya que la entrevista transcurre en un ambiente de estrés y presión, que busca inducir tensión al aspirante. Puede conseguirse a través de la alteración de las condiciones ambientales (frío, calor, ruido, luz muy directa…) o mediante la adopción de conductas hostiles (reproches, largos silencios, continuas interrupciones, gestos de desaprobación o duda…).

Se trata de una técnica que tiene sentido si se aplica a procesos de selección para puestos de trabajo muy concretos, en los que la capacidad para resolver o trabajar eficazmente bajo situaciones de tensión sea un requisito esencial. Y por el mismo motivo, resulta innecesaria y contraproducente para el resto de casos.

No te tomes la actitud del entrevistador como algo personal, conserva la calma, muéstrate asertivo en todo momento, y no manifiestes ansiedad o enfado. Si las condiciones de la sala te resultan incómodas (mucho calor, sol directamente en la cara…), exprésalo con educación, y agradece luego su cambio.

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