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Cuidado con estos errores en la entrevista de trabajo

Todos los pasos en la búsqueda de empleo van dirigidos a conseguir que el currículum te abra las puertas de la entrevista de trabajo, donde vas a tener la oportunidad de demostrar a la persona que se sienta al otro lado de la mesa de que somos el candidato perfecto para ocupar ese puesto de trabajo. Te lo juegas todo a una carta; ve bien preparado y no cometas estos fallos:

1. Una imagen equivocada

Acertar con la elección de vestuario es importante, ya que la primera impresión que va a recibir el entrevistador será estética, y se basará en la idoneidad de la ropa que hayas elegido para la cita. Debe ser un atuendo formal que denote profesionalidad, seguridad y fiabilidad, sin estridencias ni exageraciones; no vas a una boda ni a una reunión del consejo de dirección del BBVA.

2. Presentarse acompañado

Un error muy común es acudir a la entrevista de trabajo acompañado de algún familiar o amigo, que da una imagen de dependencia, inseguridad y nula iniciativa. ¿Cómo te van a asignar responsabilidades si eres incapaz de valerte por ti mismo?

Tampoco resulta profesional presentarse acompañado de los hijos el entrevistador busca a una persona resolutiva, competente y eficiente (en teoría, claro) y eso empieza por saber encontrar la forma de dejar a alguien temporalmente al cargo de esa responsabilidad familiar.

El seleccionador quiere encontrar al candidato ideal, no al que más necesite el puesto de trabajo por sus circunstancias personales.

3. Reflejar nervios y ansiedad

La entrevista de trabajo es un momento determinante en la carrera profesional, y es normal que genere estrés e inquietud, pero has de dejarlo en un segundo plano y mostrarte seguro de ti mismo y de tus competencias y habilidades. Es importante controlar todos aquellos gestos y tics que denotan nerviosismo y falta de confianza, como golpecitos con el bolígrafo, morderse las uñas, jugar con el pelo, revolverse en la silla, risa nerviosa o titubeos excesivos.

Llevar bien preparada la entrevista de trabajo y salir con tiempo de casa, ayuda mucho.

4. Suplicar el puesto de trabajo

El reclutador busca al candidato perfecto para el puesto de trabajo, aquel que mejor va a desempeñar esas funciones y a asumir las responsabilidades que conlleva. Y en ese perfil no se valoran necesidades personales ni situaciones particulares, sólo competencias y habilidades profesionales.

Cualquier situación personal problemática, como separaciones o divorcios, embarazos o conflictos familiares, perjudica mucho al candidato, ya que menoscaban su capacidad de trabajo.

5. Actitud poco amistosa

El entrevistador no solo va a valorar el perfil profesional del candidato, sino sus cualidades personales, por eso debes mostrarte comunicativo, cercano y accesible, independientemente de la actitud que muestre el entrevistador. Responde con educación y amabilidad en todo momento. Recuerda que se asertivo no significa imponer tu forma de ver las cosas, sino mantener tus convicciones desde la corrección y justificarlas con argumentos.

Agradece al final el tiempo que te han prestado y reitera tu especial motivación por ese puesto de trabajo.

6. Interrumpir constantemente

Los tiempos de la entrevista los establece el reclutador, pues se ha preparado las preguntas y su duración; no interrumpas su discurso, porque dará la impresión de que quieres dirigirlo a tu conveniencia, o que eres una persona impetuosa y poco respetuosa.

Es normal que te vayan acudiendo ideas que expresar cuando la pregunta es ya otra; responde tranquilamente la cuestión que te han planteado e intenta traer esas ideas a tu respuesta, o hazlo en la parte final de la entrevista.

7. El dinero como principal motivación

Por mucho que necesites el puesto de trabajo para mejorar tu situación económica, no es conveniente que saques a relucir esa necesidad en la entrevista de trabajo: tu principal motivación debe ser la de realizarte profesionalmente y la de aportar a la empresa tus competencias y conocimientos para progresar ambos.

El entrevistador quiere ver que vas a disfrutar con tu trabajo, con ganas de crecer y mejorar, aportando esa energía a la empresa.

8. Pesimismo o desgana

La crisis económica y la dificultad para encontrar un puesto de trabajo decente lastra a las personas que buscan un trabajo con una carga de pesimismo y desánimo difícil de soltar en la entrevista de trabajo.

Pero esa cita no puede ser una más en la lista de la que poco o nada esperas; debes mostrarte dinámico, positivo y animado, intentando empatizar con esas necesidades que busca solventar el entrevistador. No es fácil.

9. Criticar anteriores compañeros o jefes

Aunque la entrevista de trabajo nos de pié a expresar nuestro descontento con anteriores jefes o compañeros, suele ser motivo de no contratación el hablar despectivamente de anteriores experiencias laborales. Nadie quiere una persona conflictiva en su empresa, y esa sensación vas a dar si no moderas el lenguaje y no moderas tu negatividad.

Por mucha razón que tengas, y por muy mala que hubiera sido la experiencia, se diplomático y expón relajadamente los hechos, incidiendo en el aprendizaje positivo que sacaste de ese mal trago.

10. Impaciencia

No confieses que tienes otros planes el día de la entrevista de trabajo; por muy poco atractivo que sea el puesto de trabajo, seguro el seleccionador de personal se toma muy en serio su trabajo.

En cualquier caso, no es profesional estar pendiente del tiempo de duración de la cita; mejor despeja tu agenda ese día y concéntrate en mostrarte como un trabajador polivalente, honesto, eficiente y emprendedor.

11. No hacer preguntas

Aunque a lo largo de la entrevista tus dudas hayan sido aclaradas, es importante plantear cuestiones en la parte final de la cita, así que ten preparadas unas cuantas preguntas sobre el puesto de trabajo al que aspiras; eso indicará que tienes interés por la vacante, y que te has informado bien sobre la empresa y sus proyectos.

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