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combatir el estrés laboral

¿Cómo puedo hacer frente al estrés laboral?

Estrés laboral: Cualquier persona que haya ocupado un puesto de trabajo siente, en algún momento, la presión del estrés relacionado con el mismo. Todos los empleos pueden tener elementos estresantes incluso si te gusta lo que haces. Algunos de los factores que pueden influir en el estrés laboral son: las excesivas cargas de trabajo, las pocas oportunidades de crecimiento o avance, la falta de apoyo, los bajos salarios, la falta de independencia, las expectativas y demandas de rendimiento poco claras, o la pérdida de interés y atractivo sobre el empleo que estamos llevando a cabo.

A corto plazo, las consecuencias pueden significar sentir cierta presión para cumplir con un plazo o una obligación algo complicada. A largo plazo, cuando el estrés laboral se vuelve crónico, la situación puede llegar a ser abrumadora y perjudicial para nuestra salud física y emocional. Lamentablemente es cada vez más común y en muchos casos acaba convirtiéndose en un problema grave tanto para los trabajadores como para las propias empresas, ya que el estrés excesivo puede interferir también en la productividad.

Aunque no siempre está en nuestras manos reducir el estrés laboral y en su mayoría no podemos controlar nuestro entorno de trabajo, sí podemos tomar algunas medidas y centrarnos en la única cosa que siempre estará bajo nuestro control: nosotros mismos.

1. Identifica de dónde proviene el estrés laboral.

Controla durante un cierto período de tiempo tu trabajo y todo lo que sucede. Registra el ambiente, las circunstancias, las personas implicadas, y sobre todo cómo respondías ante ellos. Haciendo esto quizás logres identificar qué situaciones te crean estrés y cómo respondes ante ellas. De esta manera podrás tratar de evitarlas o actuar de manera distinta.

2. Aprende a gestionar tu tiempo y tus prioridades.

Establece horarios y jerarquiza. Cada mañana analiza las tareas que tienes que realizar y da prioridad a lo realmente importante. Si no lo haces quizás te distraes con tareas que seguro podrías haber dejado para otro momento y te genere estrés por no haberlas hecho. A la hora de gestionar tu tiempo no olvides los pequeños momentos de descansos para mantenerte fresco y concentrado.

3. No te lleves el trabajo a casa. Establece límites.

¿Una vez en casa consigues desconectar del trabajo? Según un estudio elaborado por Edenred e Ipsos, el 84% de los empleados asegura dedicar demasiado tiempo a su trabajo. En el mundo digital de hoy en día, es fácil sentir la presión de estar disponible las 24 horas del día, incluso en tus jornadas de descanso o período de vacaciones.

Los teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores etc. hacen que nos llevemos el trabajo a casa. En este sentido, hay que establecer límites. Esto puede significar, por ejemplo, obligarse a no consultar el correo electrónico desde casa antes de dormir, o no contestar el teléfono durante la cena. Hay que mantener la mente alejada del trabajo fuera de tu horario laboral y no mantener conversaciones sobre lo que tenemos pendiente… ¡mañana será otro día!

4. Cuida de ti mismo.

Cuando el estrés laboral interfiere en tu capacidad de realizar tu trabajo y acaba afectando a tu vida personal, hay que tomar medidas. Comienza prestando atención a tu salud física y emocional. No consiste en revisar tu estilo de vida al completo, tan sólo insistir en algunas pautas:

– Haz ejercicio regular aunque sea lo último que te apetezca hacer, te ayudará a aliviar el estrés y romperás la monotonía.

– Duerme lo suficiente y cuida la calidad de tu sueño. La falta de sueño puede conducirte a un mayor nivel de estrés. Si descansas bien será mucho más fácil mantener el equilibrio emocional y hacer frente al estrés laboral.

– Sigue una alimentación saludable. Un bajo nivel de azúcar en sangre puede hacerte sentir ansiedad e irritación, mientras que comer demasiado puede aletargarte. Come pequeñas raciones pero frecuentes para mantener un nivel uniforme de azúcar en la sangre, mantener tu energía, la concentración y evitar cambios de humor.

– Evita los vicios: bebe alcohol con moderación e intenta eliminar la nicotina. Aunque el alcohol puede reducir temporalmente la ansiedad y las preocupaciones, en exceso puede causar ansiedad, abuso y dependencia. Lo mismo pasa con el tabaco, puede parecer que calma, pero la nicotina actúa como estimulante que conduce a mayores niveles de ansiedad.

Intentando seguir estas pautas, te sentirás más fuerte y resistente, te sentirás mejor, y por tanto estarás listo para manejar el estrés sin sentirte abrumado.

5. Busca apoyo.

Entre tus familiares y amigos. Transmíteles tu estado de ánimo y tu deseo de superarlo. Quizás encuentres en ellos consejos, experiencias parecidas o simplemente consuelo y entendimiento. Ellos podrán ayudarte a manejar el estrés y serán un fuerte punto de apoyo para el día a día.

Con tus compañeros de trabajo e incluso jefes, siempre y cuando sea posible, haz lo mismo. En el mejor de los casos suscitarás cambios en la organización que te ayuden a reducir el estrés: mejorar la comunicación, mayor participación en la toma de decisiones, mejorar el ambiente de trabajo etc.

Si aún siguiendo estos consejos continúas abrumado por el estrés laboral quizás deberías consultar a un especialista para que te ayude a manejar mejor el estrés y cambiar aquellos comportamientos que lo propician. ¡Ánimo!

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